¿Quiénes somos?


Nuestro Compromiso

Trabajar por la educación nos permite intervenir en una labor tan apasionante y comprometida como acompañar a los niños en su proceso de descubrimiento del mundo, de sí mismos y de los otros, al tiempo que tratamos de contribuir a que desarrollen sus capacidades personales para lograr la felicidad y la dignidad a la que aspira todo ser humano.

Esto no significa que busquemos alumnos uniformes. Cada persona debe seguir su propio camino, pero creemos que educar es ofrecer, a través del proceso de aprendizaje, un conjunto lo más amplio posible de aquellos valores que entendemos necesarios para enriquecer su personalidad y para facilitar su acceso a lo bueno, lo bello, lo justo y lo verdadero.

Esta búsqueda se concibe como una interacción educadora que desea construir una comunidad global, una nueva sociedad. Ante los cambios constantes, no buscamos a alguien capaz de acomodarse a la realidad cambiante, sino a una persona que se anticipe y contribuya pro-activamente a la construcción de una sociedad soñada, inclusiva, responsable, justa y solidaria.

Nuestro Equipo de trabajo en IS 2015

En nuestro horizonte educativo queremos una sociedad:


  • Que permita a la persona ser libre, responsable y solidaria, y ejercer una ciudadanía activa y participativa.
  • Que entienda que la educación es el motor del progreso, al que tienen derecho todas las personas.
  • Donde se promueva la equidad y se evite todo tipo de discriminación étnica, religiosa, social, de género y económica.
  • Donde el valor de la economía y del dinero quede supeditado a la persona, y el progreso camine de la mano del desarrollo humano.
  • Donde la paz sea el marco de la convivencia entre las personas a través de estructuras que fomenten la tolerancia, el diálogo, la comprensión, el encuentro y la comunicación.
  • Donde la evolución del mundo digital genere el encuentro, el entendimiento y el aprecio por lo común.
  • Que trabaje por un desarrollo sostenible para construir un futuro que haga de la Tierra un lugar humanamente habitable.
  • Que ofrezca la posibilidad de crear espacios de reflexión e interioridad para desarrollar una dimensión trascendente.

Modelo de persona Instituto Samarin

No construimos desde la nada. Detrás de cada componente de nuestro Proyecto Educativo Institucional subyace la misma intención: ir perfilando un modelo de persona con unas determinadas señas de identidad; un modo de sentir, de actuar y de enfrentarse a la vida. Es decir, una persona que va construyendo su proyecto de vida, y es capaz de comprometerse consigo misma y con los demás.

Somos seres sociales y por ello nos comunicamos a través de la palabra, del lenguaje verbal, pero también mediante los gestos, la mirada, la risa... El lenguaje es nuestro principal instrumento de comunicación; gracias a él compartimos nuestras experiencias, conocimientos, emociones y proyectos. La verdadera comunicación significa conectar con el mundo de quien nos habla para tratar de comprenderlo, sin evaluar, sin juzgar.

Supone escuchar a la otra persona y mostrarse disponible al intercambio de ideas, en busca de lo mejor de cada uno. Su objetivo es profundizar en el conocimiento de las personas y del mundo.

Para fomentar el diálogo y el encuentro con el otro, en nuestros productos educativos aportamos recursos para facilitar el intercambio de ideas, y para progresar en el uso de la lengua oral y escrita, la adquisición de vocabulario, la comprensión de textos, de imágenes y en general, el manejo de los nuevos lenguajes multimedia.

La persona siente, se emociona, no es solo un ser pensante. Somos seres afectivos y nuestro lenguaje está lleno de términos que se refieren a sentimientos. En muchas de las grandes decisiones de nuestra vida priman los sentimientos, y sin ellos no se puede hablar de valores.

Muchos desequilibrios en las relaciones humanas tienen como origen una formación que no ha encauzado los afectos y emociones, que no ha cultivado adecuadamente la inteligencia emocional. La comprensión y valoración del mundo afectivo es imprescindible para el crecimiento armónico de la persona.

Por eso, en nuestros materiales didácticos, la inteligencia emocional constituye uno de los ejes a partir de los cuales se construye el aprendizaje. Para ello incorporamos a la vida escolar actividades que permitan que el docente, pero también el propio alumno, reflexione sobre la forma en que vive emocionalmente la experiencia de aprendizaje.

Educar es conducir al niño por los ejes de la libertad y de la responsabilidad para alcanzar su madurez. La libertad responsable, como capacidad para elegir lo mejor para sí mismo y para los demás, es un valor que puede ser inculcado desde edades muy tempranas. Educar en la libertad y en la responsabilidad es educar en la necesidad de comprometerse responsablemente en proyectos personales y sociales. Es educar en el respeto a unas normas esenciales, auténticas con uno mismo y con los otros.

En la educación temprana, el niño entra en contacto con la noción de libertad, que le lleva a apreciar lo que es correcto frente a lo que no lo es, a construir sus propias convicciones y a identificar las de los otros. La libertad como valor supone un crecimiento en la capacidad de darse cuenta y dar cuenta de los propios actos. En nuestro proyecto este concepto se transmite a través del fomento de acciones que favorecen la capacidad de elección y el sentido de la responsabilidad y la reflexión sobre el propio concepto de libertad desde la historia, la filosofía, las creencias y la ética.

El sufrimiento es inevitable, y quien lo niega o lo plantea de forma trivial está olvidando una dimensión educativa muy importante. Niños y jóvenes deben llegar a ser personas capaces de conocerse en su fragilidad, y afrontar la frustración y el dolor propio o ajeno desde la naturalidad y la serenidad. Ayudar a los niños a comprenderse y a conmoverse, a sentirse solidarios con las injusticias que provocan dolor, y a aceptar las propias limitaciones, es un valioso aprendizaje.

Educar es presentar a los alumnos la realidad con sus luces y sus sombras, y animarlos a ser elementos activos de cambio desde una actitud realista y positiva. En nuestro proyecto educativo analizamos con nuestros alumnos las posibles causas del sufrimiento en repetidas ocasiones y desde distintas perspectivas. Hablamos de los grandes males de la humanidad, de la muerte por guerras y enfermedades, de la violencia de todo tipo; pero hablamos también de actitudes de compasión, solidaridad y justicia frente a todo ello. Creemos que en una educación para la vida este tipo de reflexiones deben estar presentes.

La vida humana se desarrolla en un espacio y en un tiempo. En el ámbito personal nuestra experiencia vital no sólo se compone del presente, sino también de experiencias y recuerdos que constituyen nuestro patrimonio personal y determinan nuestra identidad. Y también de la conciencia de futuro, que amplía los horizontes personales, hace posible la espera y la esperanza, y permite construir nuestros proyectos.

Nuestra propuesta didáctica ofrece una dimensión universal integrada en cada cultura local, porque entendemos que el germen de ese universal en el que toda la humanidad se puede encontrar reside en lo particular. Pero en el aula y en la vida encontramos personas con un patrimonio cultural diferente, y es necesario un esfuerzo decidido para entender y respetar esa rica diversidad de pasados, que responde a las distintas formas de abordar, en cada pueblo y en cada época, los grandes interrogantes del ser humano. Así la historia se convierte, de verdad, en maestra de la vida.

Pertenecemos a una comunidad con un pasado compartido, una cultura, una historia, una lengua y unas tradiciones. Es nuestra forma particular de ser miembros de la humanidad, que es culturalmente plural. El actual proceso de globalización conlleva una transformación de nuestras sociedades nacionales en pluriculturales, y nos exige encontrar formas de convivencia que armonicen lo particular con lo común.

Los alumnos disponen hoy de una facilidad de acceso a múltiples fuentes de información que los convierte, de modo más o menos consciente, en ciudadanos de la aldea global. Educar en este contexto significa aportar claves de identificación y de apertura a los otros, así como de discernimiento y valoración.

El sentimiento de pertenencia crea seguridad, pero ha de despertar actitudes de cooperación y tolerancia. Desde nuestras propuestas didácticas ofrecemos una identificación con nuestra cultura marcada por el respeto hacia los que no hablan, piensan ni viven como nosotros. Planteamos ese respeto tanto en relación a las tradiciones y lenguas de nuestro país como a las culturas, procedentes de diversos lugares del mundo, que conviven con nosotros. Es imprescindible tener en cuenta esta realidad, ya que vivimos en una sociedad plural y pluricultural, y hemos de educar en la capacidad de habitar cordialmente en ella.

La cultura en la que se desarrolla su niñez tiene gran influencia en la persona porque le ofrece creencias, ritos, celebraciones, relatos que la ponen en contacto con la realidad. De este modo surgen interrogantes que, a lo largo del tiempo, se van concretando en las preguntas más profundas que todo ser humano se formula, y cuya respuesta determinará el sentido y las opciones que irán marcando su vida. La persona siente, desde las primeras edades, la necesidad de dar respuesta a misterios que no sabe explicar.

La educación no puede obviar la dimensión trascendente del ser humano, en la que cabe una vivencia liberadora y humanizadora de Dios, que se manifestará en un compromiso activo para la construcción de un mundo mejor. De ahí que en nuestro proyecto procuremos educar en la imaginación creadora, la curiosidad, el intercambio de ideas, el debate sobre problemas humanos. Todo ello prepara a la persona par interrogarse sobre el sentido profundo de la vida e ir buscando respuestas, incluida el área de las creencias y convicciones.

Misión

Transmitir valores universales que forman y transforman el carácter y el espíritu del alumno, preparándolos para ser hombres y mujeres íntegros.

Instruyéndolos y compartiendo acerca del respeto, amistad, perseverancia, disciplina, honradez, lealtad, amor, fe y valores cristianos.

Visíon

Formar líderes que impacten trascendentalmente su comunidad por la aplicación de sus competencias intelectuales, afectivas y sociales fundadas en la práctica de valores y principios permanentes y verdaderos.